The Cure ofrece más de tres horas de concierto en Portugal
El impecable sonido y la inconfundible voz de Robert Smith bastaron al cuarteto británico para encandilar a la mayor parte de los 50 mil espectadores que se congregaron anoche en Algés, en las inmediaciones de la capital lusa, para ver su actuación en directo.
The Cure, aunque sin el ánimo y la fuerza de antaño, conmueve y encandila igualmente a jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando comenzó su andadura con su Killing an Arab, en 1979.
La inconfundible estética de The Cure perdura, y el rostro de su vocalista no deja olvidarlo. Con la cara pálida, los ojos pintados de negro y el cabello cuidadosamente despeinado, Smith recordó por qué es considerado como uno de los símbolos del moderno movimiento "emo" .
Con un inconfundible estilo (que parece haber inspirado al utilizado por el cineasta Tim Burton en varias de sus películas), el cantante de The Cure volvió a exhibir una voz prodigiosa, impoluta pese a tocar más de una treintena de temas apenas dos días después de hacer lo propio en el festival BBK Live de Bilbao.
Canciones convertidas en himnos para más de una generación como Close to you , Friday I"m in love o la archiconocida Boys don"t cry marcaron los grandes momentos de su concierto, calificado por algunos de "maratón" , y que arrancó con varias canciones del considerado como su mejor disco, Disintegration.
Lovesong , de este mismo álbum, y Lullaby también fueron largamente coreadas por el público.
Las gafas negras, cuadradas, que llevaban los miembros de The Cure en algunos de sus primeros videoclips eran hoy parte de la indumentaria habitual de decenas de jóvenes, una prueba más de que en temas de moda el pasado siempre vuelve.
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